"El lector no elige al libro, sino el libro al lector" es una frase popular entre los libreros, supongo que en algún punto como estrategia de venta. Esto no quita la veracidad del dicho aún cuando sea un regalo.¿Que es lo que lleva a una a persona a elegir un regalo - y nada menos que un libro- a otra persona?
Como todas las preguntas esta no tiene una única respuesta:
Puede ser el diseño de la tapa y contratapa. Título, imagen y reseña que resultan atractivas (hay que agradecer a los editores por esto).
Tampoco hay que descartar la recomendación del librero, pero como todas las vocaciones esta parece ir menguando hasta casi el punto de extinción.
Pero hay otra razón y esta me parece la más importante. Una mezcla perfecta entre generosidad y egoísmo; entre afecto y raciocinio.
Esto pasa cuando disfrutamos al extremo un libro y nuestra generosidad quiere compartir con otras personas ese disfrute y nuestro ego nos lleva a pensar que si nosotros lo disfrutamos la otra persona también lo hará.
Esto pasa cuando nuestro afecto nos impulsa a influenciar positivamente la vida de un ser querido y nuestro raciocinio nos dice que lo podemos hacer a través de este libro y no otro. Regalar un libro es la aceptación del otro y a su vez una búsqueda de cambio. Fue así como llegó a mis manos este libro, me lo regaló una profesora de secundario al enterarse de mi viaje.
Haruki Murakami (Kioto, 1949) es un escritor japonés muy de moda en los últimos tiempos. Tanto es así que este libro publicado en el 2002 fue considerado por el New York Times el mejor libro del año.
El detonante de la historia es la huida de "Kafka Tamura" el día de su decimoquinto cumpleaños de su casa en Tokio, en un intento de escapar de la profecía vaticinada por su padre. El mataría a su padre y dormiría con su madre y hermana (ambas lo abandonaron a él y a su padre cuando Kafka tenía cuatro años). Hay otra historia entre lazada en el libro, la de Satoru Nakata un anciano que durante la Segunda Guerra Mundial perdió la mayor parte de su intelecto pero a cambio ganó la habilidad de comunicarse con los gatos y gracias a esta habilidad encontró un oficio tanto particular: buscador de gatos perdidos.
Hay dos narradores en el libro, uno en 1ra persona encarnado por Kafka Tamura y esporádicas apariciones del joven llamado Cuervo y otra en 3ra narrando la historia de Nakata con esporádicas apariciones de documentos oficiales investigando su "accidente" durante la guerra.
Murakami crea lo que para "la mayoría de los occidentales sería un relato fantástico: aparición de espíritus, otros mundos no visibles, habilidades sobrenaturales. Sin embargo en toda la cultura y literatura japonesa (explicado perfectamente por Oshima, un bibliotecario en la historia, a través de haikus, tantas y otros relatos japoneses) estos sucesos fantásticos son intrínsecos a ellas. Lo que hace Murakami es modernizar esta concepción, tanto es así que los espiritus toman la forma del Coronel Sanders o Johnnie Walker (imágenes comerciales de Kentucky Fried Chicken y Whisky Johnnie Walker respectivamente), para poder situarla en el Japón del siglo XXI.
Es un libro largo pero de muy fácil lectura, ideal para el acercamiento de "principiantes" a la literatura japonesa. A pesar de ser mencionados varios autores y escritos japoneses no es necesaria el anterior conocimiento de éstos. Esta concepción japonesa del mundo "tensa metafísicamente el pensamiento" en palabras de John Updike.
Juan Bautista Lamas
"Kafka en la Orilla", Haruki Murakami, Tusquets Editores, 2009, traducido por Lourdes Porta. Título Original "Umibe no Kafuka". ISBN: 978-987-1544-18-9
Kafka en la orilla del mar
Cuando tú estás en el borde del mundo
Yo estoy en el cráter de un volcán muerto
A la sombra de la puerta
Se yerguen las palabras que han perdido sus letras
Al dormir, la luna ilumina las sombras
Pececillos caen del cielo
Al otro lado de la ventana
Hay soldados con el corazón endurecido
Kafka está sentado en una silla a la orilla del mar
Pensando el péndulo que hace oscilar al mundo
Cuando el círculo del mundo se cierra
La sombra de la esfinge sin destino
Se convierte en cuchillo
Y atraviesa tus sueños
Los dedos de la niña ahogada
Buscan la piedra de la entrada
Alza las mangas de su vestido azul
Y mira a Kafka en la orilla del mar
Kafka está sentado en una silla a la orilla del mar
Pensando en el péndulo que hace oscilar al mundo
Cuando el círculo del mundo se cierra
La sombra de la esfinge sin destino
Se convierte en cuchillo
Y atraviesa tus sueños
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Hola Juan! Espero que todo esté marchando bien, por lo menos por los relatos de tú tía están viajando tranquilos.
ResponderEliminarQuería hacerte uns preguntas por la novela de Murakami. Debería leerlo, pero ahora la curiosidad me carcome. Retoma a Kafka para recrear su personaje, pero además le añade el destino de Edipo? Un giro intertextual muy copado debo decir, especialmente por lo que representaba la figura paterna en la vida de Kafka.
Por esas cosas del destino que comentaba tu tía estos días hallé un relato con cuentos de Kafka...
Ayer atendía a unas clases de alemán, junto con Paul. Para nuestra sorpresa hubo paro docente y nada, decidimos caminar por el centro porteño. Había un acto en conmemoración por el golpe militar del 24 de marzo en Plaza de Mayo y nos quedamos ahí, charlando, leyendo Kafka y viendo cómo la juventud se reunía, fumaba, bebía y escuchaba anécdotas de padres de desaparecidos, víctimas de áquella época.
Sentíamos que respirábamos un aire mediocre, cosas raras las que sentimos jaja
Un fuerte abrazo!