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Eugenio y Virginia están rabiosos. Creo que nos quieren venir a buscar, pero por suerte no saben nuestro paradero exacto –sólo que estamos en Uruguay -. Todavía no puedo creer lo crucial que fue para este viaje que JuanBa ya tuviese los trámites legales hechos (mi mamá vive en españa, y el año pasado habían ido a visitarla). Nunca habríamos podido conseguirlos de otra forma.
Creo que Virginia está tratando de cancelar el permiso de viaje, pero me parece improbable que pueda. Por un lado, porque JuanBa ya salió del país, y por otro, porque confío en que algo de la cabeza de Eugenio le dirá que estando conmigo no correrá mucho peligro.
De cualquier manera, yo estoy de muy buen humor. Nuestro viaje a Montevideo fue muy gracioso. Quisimos hacer dedo nuevamente, y para ello fuimos a una estación de servicio que estaba a 1 km de Paysandú.
JuanBa me sorprendió. Yo no había apoyado la mochila en el piso, y él ya había hablado con un camionero que lo llevaría directo a Montevideo. Recuerdo que me dijo que iba al baño, y cuando volvió, cargó su mochila y me dijo: ``bueno, Sofi (él me llama por mi segundo nombre), yo me voy, nos vemos en la terminal de ómnibus´´. Yo pensé que me estaba haciendo un chiste, pero lo vi efectivamente subirse a un camión.
Me quedé atónita. Si bien había pensado que en algún momento me iba terminar separando de él, no me imaginé que sería tan pronto. No estaba emocionalmente preparada; fue muy brusco. Sin embargo, supuse que no me quedaba otra que intentar lo mismo. Hablé con los 4 camioneros que allí estaban, pero ninguno me llevó. De cualquier manera, me armé de paciencia y me senté bajo un arbusto, esperando que lleguen más camiones. (el sol del mediodía es terrible en esa zona, y veníamos soportándolo desde Paysandú).
Saben una cosa? Yo no creo en el destino, pero únicamente porque veo que la mayoría de la gente entiende al destino como una inercia en el devenir de las cosas que no tiene ninguna raíz en el presente, sino que parte de alguna especie de consciencia que existe más allá del tiempo. Ahora bien, si me preguntan a mí, no puedo concebir que absolutamente nada tenga sus raíces más profundas en el presente. Más allá de la idea de que la percepción es concepción, creo que el pasado se conjuga por la memoria y ésta siempre tiene ``objetivos´´ o ``especulaciones´´; y el futuro –aquí está lo interesante –es un deseo o una mirada trascendente que opera a niveles mucho más complejos de lo que pensamos.
Es por esto que no pude menos que leer una mutua intención cuando Inés apareció en la estación de servicio. Venía ligera de equipaje, dispuesta a hacer dedo para llegar a Montevideo.
Ella es de Paysandú, y había tomado esta inusual decisión gracias al feriado nacional del 1ero de marzo. En realidad, no es feriado propiamente, sino que se estaba llevando a cabo la asunción del presidente José ``pepe´´ Mujica, al parecer una propuesta diferente en la historia política de Uruguay. Yo la verdad no sé mucho de él, pero no pude menos que sentir empatía por los lugareños.
El punto es que esto había ocasionado el retraso de decenas de camiones que esperaban en el puente internacional (nosotros lo habíamos visto al cruzar), y recién podrían hacer aduana el 2do. Inés, por lo tanto, había supuesto que no tendría dificultades para conseguir uno que la llevase a la ciudad. Al parecer, estaba yendo a Montevideo a visitar a su primo, que vive en Brasil y había salido de viaje como yo.
Efectivamente, no tuvimos problemas para movernos, y a la noche estábamos en Montevideo. Me despedí afectivamente de Inés, que se iba a buscar a su primo, y yo me dirigí a la terminal de ómnibus. Qué ingenua fui al pensar que no la volvería a ver.
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